Se dice...se comenta:

No hay nada peor que un inutil con iniciativa

Haz que cada día cuente

No desperdicies la crisis... vívela

Comienza cada mañana con una sonrisa y mantenla durante todo el día

Por favor, ¿podrías avisar antes de improvisar?

Tenemos dos orejas y tan solo una boca, ¿será para escuchar más y hablar menos?

Nunca tendrás una segunda oportunidad de crear una primera buena impresión




viernes, 4 de septiembre de 2009

Hace días que el despertador suena de nuevo

Se acaban las vacaciones y un año más de vuelta al trabajo. Es el momento de empezar de nuevo, de hacer limpieza, de tirar a la basura las ideas caducadas y que nunca se hicieron realidad, para poner sobre la mesa todas esas cosas que se te han ocurrido durante el verano.

Para ello antes hay que hacer algunos cambios que te provoquen sensaciones nuevas, sensaciones de que la vuelta al trabajo es diferente, de que la ilusión se ha renovado y que el camino está libre para la creatividad y la imaginación.

Limpia tu puesto de trabajo, reorganízalo, cambia los útiles antiguos por unos nuevos. Si es posible, cambia tu posición. Haz que tu mirada encuentre cosas nuevas cuando levantas la cabeza de la pantalla del ordenador. Organiza tu PC, crea nuevas carpetas, cambia la foto del escritorio, haz un backup de cosas antiguas y apártalas de tus carpetas diarias. Lo importante es que la vuelta al trabajo nos haga tener la misma sensación que teníamos de niños con la vuelta al cole: cartera nueva, estuche, rotus, la ilusión de un nuevo profesor, de una nueva clase, etc.

Ahora es el momento de hacer algunos cambios más funcionales.

Papel, boli y apunta todo aquello que hacías antes del verano y que te parecía complicado, rutinario, y que no aportaba gran valor o que te hacía perder mucho tiempo. Este es el momento de cambiar esas cosas antes de meternos de nuevo en el túnel de la rutina y que, sin darnos cuenta, en pocos días no veamos exactamente igual que antes del verano. Pensemos que quizás hay otro camino más sencillo, otra forma de actuar, otra forma de hacer las cosas que nos puedan facilitar la tarea y en definitiva nos permitan ganar tiempo para poder seguir creando y construyendo nuevas cosas.

Una nueva temporada, un nuevo camino por andar, una nueva ilusión… en definitiva: una vuelta al trabajo cargada de nuevas ideas, nuevos proyectos, y ganas, muchas ganas de volver a trabajar pensando que hay un nuevo camino por andar y muchas nuevas cosas por descubrir a su paso.

No desperdicies la oportunidad de cambio que te brinda la vuelta al trabajo.

Haz que cada día cuente, incluso después de las vacaciones.

viernes, 24 de julio de 2009

La importancia de desconectar

Últimamente se habla mucho de la desconexión de la televisión analógica y esto supondrá un importante paso en las telecomunicaciones.
También se habla mucho de la importancia de desconectar los aparatos electrónicos que no están en uso, y esto supondrá un importante paso para el ahorro energético y el cambio climático.
Pero ¿que pasa con la desconexión las personas respecto del trabajo? ¿No son más importantes las personas que las telecomunicaciones o el ahorro energético?
Pues hablemos de ello…
Después de un duro año de trabajo, de desgaste físico, psicológico, social, familiar y muchos etcéteras, las personas necesitan desconectar, pero desconectar de verdad. Las tan deseadas vacaciones no son un derecho son una necesidad y es por ello que debemos tomarlas con todas las consecuencias. Debemos desconectar completamente, de nada sirve que nos tomemos unos días, o que estemos mirando el correo a diario, o que atendamos el teléfono continuamente. Las vacaciones tienen que ser largas, intensas y tienen que disfrutarse al máximo, tenemos que conseguir olvidarnos hasta de las contraseñas.
Soy un convencido de la necesidad de tomar vacaciones y por ello os incito a hacerlo, os aconsejo que no dejéis tarea pendiente, que dejéis todo atado y bien atado, que deleguéis las tareas que no pueden dejar de hacerse, que dejéis el portátil en casa, o mejor, en la oficina, y disfrutar sin preocupaciones, sin complejos y sin sentimiento de culpa.
Hacer que vuestra pareja perciba que estáis con ella, que vuestros hijos disfruten como nunca, que vuestros amigos estén contentos de teneros cerca, que vuestros padres, abuelos, tíos, vecinos, sientan que esos días son para ellos y no para la PDA o la Black Berry y, sobre todo pasarlo, no solo bien sino que muy bien.
Está más que demostrado, que después de una buenas vacaciones, donde la desconexión ha sido completa, llegan unas buenas jornadas de trabajo, grandes ideas, creatividad, ganas de cambiar y mejorar, y el trabajo termina por formar parte de nuestra vida, sin traumas y con ganas de empezar de nuevo y no con la sensación de continuar con las misma rutina de siempre.
Estas palabras van dirigidas a todos, sin excepción, desde los presidentes, pasando por todos los directores y gerentes, y llegando al último júnior que acaba de incorporarse al mundo laboral. Tan importante es que tomemos al director como ejemplo en el trabajo como en vacaciones, seguro que un director que disfruta de sus vacaciones, volverá con ganas de trabajar y de divertirse trabajando, y esto se propaga cuan virus de la gripe que se precie.
“Haz que cada día cuente y también en vacaciones”
Felices vacaciones.

lunes, 6 de julio de 2009

El destino mezcla las cartas, y nosotros las jugamos. Arthur Schopenhauer

Tanto en el trabajo como en la vida se cometen errores, pero eso no debe llevarnos a la desesperación sino a reflexionar, a aprender de ellos y rectificar para lograr nuestro objetivo.

Los errores los cometen los que hacen cosas, y si sabemos corregir y continuar el camino, el éxito está asegurado. No importa cuantos caminos hemos de tomar para alcanzar la meta, lo importante es alcanzarla y haber disfrutado de cada paso dado.

El fracaso es algo de lo que debemos huir, ya que nos encamina a perder foco, a no lograr lo que anhelamos y a pensar que no hay solución. Un error se arregla, el fracaso no tiene solución.

Os animo a los incautos que leéis estas líneas a perseguir vuestros sueños y a corregir tantas veces como sea necesario, pero nunca abandonéis, aunque haya que cambiar de camino, auque haya que pedir perdón o tengamos que dar marcha atrás. Es mejor arrepentirse de lo que se ha hecho, y no de lo que no se ha intentado.

Cuando algo no funciona, simplemente preguntaros… ¿Que puedo cambiar? ¿Hay otros caminos? ¿Puedo hacer algo diferente?

Sigue soñando y si despiertas vuelve a dormir y toma otro camino.

viernes, 15 de mayo de 2009

Antonio Vega... es chico triste y solitario


11 años menos 2 días después de morir “La VOZ”, muere el artista, poeta, cantante y triste chico solitario Antonio Vega… parece que lo tuviera planeado, pero se adelantó un par de días. Antonio Vega llevaba años, muchos años, muriendo, pero no se sabe como aguanto hasta mayo de 2009. Aun recuerdo un concierto por los 90, donde pensaba que se moriría en el escenario, que le quedaban horas y después de muchos años seguía igual, la misma cara, la misma delgadez, la misma voz. Siempre al borde del abismo, siempre triste, no recuerdo verle sonreír. Quizás estaba viviendo una vida que no le correspondía, quizás hubiera querido nacer en otro momento, quizás este no era su mundo, pero a la música, a los fans y a todos sus amigos de profesión les dio muchos momento inolvidables, momentos que se recordaran siempre.
Seguro que la chica de ayer a la que cantaba, era esa otra vida que le hubiera gustado vivir, otra vida donde un chico triste y solitario pudiera hacer lo que le gustaba hacer sin tener que vivir en un mundo para el cual no había nacido. Un mundo de productores, de ventas, de promociones, de fama, de drogas, de cara duras, que para un chico como él no creo que fuera gratificante.
Seguro que si hubiera podido vivir en un lugar donde la música, las letras, su voz y su guitarra pudieran mezclarse sin necesidad de añadir ninguna otra sustancia, quizás y solo quizás hubiera sonreído al ver la luz de la mañana entrando en su habitación.Ojala hubiera un más allá donde la voz y la guitarra de Antonio Vega pudieran juntarse para seguir componiendo y cantando sin necesidad de nada más.

martes, 12 de mayo de 2009

El síndrome del domingo por la tarde

Un buen amigo me contó que los domingos justo después de comer se empieza a encontrar raro, tenso, con una especie de desgana generalizada que se va agravando a medida que avanza la tarde. Se queda tumbado en el sofá haciendo que ve la televisión o leyendo cuando en realidad no está ni en una cosa, ni en otra. Incluso, cuando alguien intenta comunicarse con él o le proponen hacer alguna actividad, se muestra ciertamente irascible y termina echándole un vistazo a la agenda del lunes, mirando su blackberry, PDA o teléfono y acaba respondiendo mails, conectándose a la oficina y comenzando su semana laboral ya el domingo por la tarde.

Otras veces no llega a tanto, pero se pasa la tarde sin hacer nada y angustiado solo de pensar que le quedan pocas horas para volver a la oficina, y no hace más que lamentarse por ello. Y así, domingo tras domingo, incluso cuando existe puente por medio este síndrome parece agudizarse aún más.

Este hecho hace que el lunes sea uno de los peores días de la semana, ya que suele ir por la mañana a la oficina de muy mal humor, deseando que llegue el viernes lo antes posible.

He consultado con algunos expertos en la materia y me cuentan que efectivamente es algo, no solo de mi amigo, sino que es más común de lo que parece y su origen estriba en alguna insatisfacción derivada del día a día del trabajo.

La receta para combatirlo consiste en tratar de que cada día cuente intentando, como decía Joan Manuel Serrat, que hoy sea un gran día, y que dependa de ti. También es importante que cada día se vaya uno a casa con la sensación del deber cumplido, sin dejarse nada, o lo menos posible, para el día siguiente y sobre todo para el fin de semana.

El trabajo forma parte de nuestra vida, los hombres y mujeres cumplen con una esencial norma de vida, que con gran esfuerzo ayudan al desarrollo de nuestra sociedad y a la vez de forjar carácter, se hacen dignos de pertenecer a ella.

Así pues, a mi amigo y todos los que comparten con él el síndrome del domingo, os digo: haz que cada día cuente, incluso el domingo.